Tocar la campana: la historia de Alejandra Faúndez y Fungeat después del cáncer de mama
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Hace 13 meses, Alejandra Faúndez entró a un control de rutina.
Fundadora de Fungeat, Ingeniera Agrónoma, con un emprendimiento de 3 años recién entrando a Salcobrand, un equipo que empezaba a tomar forma, y la agenda llena de los próximos pasos del negocio. Nada hacía prever lo que vendría después.
Salió de ese control con un diagnóstico de cáncer de mama.
En septiembre de 2025 comenzó un proceso que la llevó por tratamiento oncológico, cirugía y, eventualmente, a tocar la campana —ese ritual que marca el fin del tratamiento activo— hace un mes, el día de su cumpleaños.
Hoy, en hormonoterapia y con la perspectiva que da el tiempo, Alejandra accedió a conversar con nosotros sobre todo este proceso. Sobre lo que significó para ella como mujer, como fundadora, y como persona. Sobre lo que descubrió en el camino. Y sobre lo que le diría a cualquier mujer que esté leyendo esto en un momento difícil.
Esta es su historia, en sus propias palabras.
El antes
Fungeat: Septiembre de 2025. ¿Cómo era tu vida justo antes del diagnóstico? ¿Qué estabas construyendo con Fungeat en ese momento?
Alejandra: Mi vida era bastante intensa. Estaba recién capacitando al equipo interno para poder gestionar la startup, y nos estábamos incorporando a Salcobrand, por lo que fue un período muy intenso en términos de trabajo.
El momento del diagnóstico
Fungeat: ¿Cómo recuerdas el momento en que te lo dijeron? ¿Qué fue lo primero que pensaste en relación a ti, a tu familia, y a Fungeat?
Alejandra: Fue un momento muy desolador. Fui a un control normal, por lo que tuve que escuchar la noticia sola. Lamentablemente pensé lo peor. Sientes que el mundo se te viene encima. Al principio piensas: “¿en qué estoy metida?”, “esto es broma…”
Fue muy desolador. Dentro de todo, lo que más me sirvió fue enfocarme en mí y en cómo sanarme.
La decisión sobre Fungeat
Fungeat: Fungeat tenía 3 años y estaba en crecimiento. ¿Cómo tomaste la decisión de qué hacer con el proyecto mientras entrabas en tratamiento?
Alejandra: Simplemente confié en el equipo. Fungeat fue uno de mis grandes motores durante este proceso: me mantenía ocupada y distraída, haciendo lo que me gusta y entreteniéndome dentro del proceso.
Lo más duro
Fungeat: ¿Cuál fue el momento más difícil del año de tratamiento, no desde lo médico, sino desde lo emocional?
Alejandra: Cuando me extrajeron la mama. Es lo más difícil. Venía de un tratamiento bastante fuerte, por lo que se sintió como un cierre de ciclo. Literalmente te sacan un órgano.
La red invisible
Fungeat: ¿Quiénes fueron tus pilares durante este año? ¿Y qué le dirías a las mujeres que no se atreven a pedir ayuda?
Alejandra: Mi pilar es sí o sí mi familia. Mi mamá, mi hermano, mi papá, mi pareja. Y Joaquín (Pepo), quien es mi mano derecha en Fungeat. Sin ellos no habría podido salir adelante.
Tocar la campana
Fungeat: Hace un mes tocaste la campana. ¿Cómo fue ese día? ¿Qué pensaste en ese momento?
Alejandra: Fue súper emocionante. Fue justo en mi cumpleaños, por lo que verdaderamente se sintió como un cierre de ciclo. Fue muy bakán.
Haber podido ganar y conquistar mi salud de nuevo fue espectacular. Lloré mucho.
Lo que entiende hoy sobre el autocuidado
Fungeat: ¿Qué entiendes hoy sobre el autocuidado femenino que no entendías antes? ¿Y qué prácticas o rituales cambiaste de forma definitiva?
Alejandra: El autocuidado femenino es fundamental. Desde dormir, comer, ejercitarse, autorregularse bien. Habitar bien nuestros espacios y nuestros ritmos.
No se comparen con nadie. Si hay que bajar el ritmo y analizar, háganlo. Y súmenle hobbies como leer, meditar, tomar sol, tomar agua. Son prácticas muy simples que verdaderamente cambian tu día a día.
El mensaje
Fungeat: Si una mujer está leyendo esta entrevista hoy mientras procesa un diagnóstico reciente, ¿qué te gustaría decirle?
Alejandra: Puedes hacerlo. Con un autocuidado mental y físico, permitirse los días malos y los buenos, sabiendo que todo se puede en la vida.
Son fuertes, inteligentes y poderosas. Además del tratamiento médico obviamente, el mindset es fundamental en esto.
Ustedes pueden.
Un cierre, no una conclusión
Alejandra sigue en hormonoterapia. Fungeat sigue creciendo. La historia continúa, como todas las historias de las mujeres que atraviesan procesos así: con días buenos, días difíciles, y la certeza de que el autocuidado dejó de ser opcional.
Si esta entrevista te movió algo, te invitamos a hacer un gesto simple hoy mismo:
- Agenda ese chequeo preventivo que has postergado. En Chile puedes informarte en la Corporación Nacional del Cáncer (CONAC) o revisar el Examen de Medicina Preventiva del Ministerio de Salud.
- Llama a esa amiga, hermana, madre o compañera de trabajo con la que hace tiempo no conversas de verdad.
- Reserva un momento del día, aunque sean 15 minutos, solo para ti.
El autocuidado femenino no es un acto egoísta. Es la base desde la cual sostenemos todo lo demás.
Gracias, Alejandra, por abrir esta conversación.